"Míster Bones se enteraba. Siempre entendía las explicaciones de Willy. Así había sido desde que tenía memoria, y ahora su comprensión del inglés de la calle era tan bueno como el de cualquier emigrante que llevara siete años en suelo norteamericano. Era su segunda lengua, por supuesto, muy diferente de la que le había enseñado su madre, pero si su pronunciación dejaba algo que desear, dominaba a la perfección las interioridades de la sintaxis y la gramática. Nada de esto debe resultar extraño o insólito en un animal de la inteligencia de Míster Bones. La mayoría de los perros adquiere un buen conocimiento de trabajo del lenguaje bípedo, pero Míster Bones tenía además la suerte de que su amo no lo trataba como a un ser inferior. Habían sido amigos del alma desde el principio, y si a eso se añade el hecho de que Míster Bones no sólo era el mejor sino el único amigo de Willy, y se consideraba también que Willy era una persona que disfrutaba escuchándose, un auténtico y recalcitrante logomaníaco que apenas dejaba de hablar desde el momento que abría los ojos por la mañana hasta por la noche, cuando perdía el conocimiento por la borrachera, resultaba enteramente lógico que Míster Bones se sintiera tan a gusto con la jerigonza nativa. En resumidas cuentas, lo único sorprendente era que no hubiese aprendido a hablar mejor."
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viernes, 30 de abril de 2010
Tombuctú. Paul Auster
"Míster Bones se enteraba. Siempre entendía las explicaciones de Willy. Así había sido desde que tenía memoria, y ahora su comprensión del inglés de la calle era tan bueno como el de cualquier emigrante que llevara siete años en suelo norteamericano. Era su segunda lengua, por supuesto, muy diferente de la que le había enseñado su madre, pero si su pronunciación dejaba algo que desear, dominaba a la perfección las interioridades de la sintaxis y la gramática. Nada de esto debe resultar extraño o insólito en un animal de la inteligencia de Míster Bones. La mayoría de los perros adquiere un buen conocimiento de trabajo del lenguaje bípedo, pero Míster Bones tenía además la suerte de que su amo no lo trataba como a un ser inferior. Habían sido amigos del alma desde el principio, y si a eso se añade el hecho de que Míster Bones no sólo era el mejor sino el único amigo de Willy, y se consideraba también que Willy era una persona que disfrutaba escuchándose, un auténtico y recalcitrante logomaníaco que apenas dejaba de hablar desde el momento que abría los ojos por la mañana hasta por la noche, cuando perdía el conocimiento por la borrachera, resultaba enteramente lógico que Míster Bones se sintiera tan a gusto con la jerigonza nativa. En resumidas cuentas, lo único sorprendente era que no hubiese aprendido a hablar mejor." lunes, 16 de noviembre de 2009
Cartero. Charles Bukowski
"Yo siempre compraba el paquete de cervezas en el camino de vuelta, y una mañana desbarré totalmente. Subí las escaleras (no había ascensor) y metí la llave... La puerta se abrió. Alguien había cambiado de sitio todos los muebles, habían puesto una alfombra nueva. No, los muebles también eran nuevos.
Había una mujer en el sofá. Tenía buena pinta. Joven.
Buenas piernas. Rubia.
-Hola -dije-, ¿te apetece una cerveza?
-¡Hola! -dijo ella-. Está bien, tomaré una.
-Me gusta como ha quedado arreglado el sitio -le dije.
-Lo hice yo misma.
-¿Pero por qué?
-Me apetecía -dijo ella.
Bebimos de nuestras cervezas.
-Estás muy bien -dije yo. Dejé mi bote de cerveza y le di un beso. Puse mi mano en una de sus rodillas.
Era una bonita rodilla.
Tomé otro trago de cerveza.
-Sí -dije-, realmente me gusta el aspecto del sitio.
Con toda seguridad va a estimular mi espíritu.
-Me alegro. A mi marido también le gusta.
-¿Pero por qué a tu marido...? ¿Qué? ¿Tu marido? ¿Oye, cuál es el número de este apartamento?
Había una mujer en el sofá. Tenía buena pinta. Joven.
Buenas piernas. Rubia.
-Hola -dije-, ¿te apetece una cerveza?
-¡Hola! -dijo ella-. Está bien, tomaré una.
-Me gusta como ha quedado arreglado el sitio -le dije.
-Lo hice yo misma.
-¿Pero por qué?
-Me apetecía -dijo ella.
Bebimos de nuestras cervezas.
-Estás muy bien -dije yo. Dejé mi bote de cerveza y le di un beso. Puse mi mano en una de sus rodillas.
Era una bonita rodilla.
Tomé otro trago de cerveza.
-Sí -dije-, realmente me gusta el aspecto del sitio.
Con toda seguridad va a estimular mi espíritu.
-Me alegro. A mi marido también le gusta.
-¿Pero por qué a tu marido...? ¿Qué? ¿Tu marido? ¿Oye, cuál es el número de este apartamento?
-El 309.
-¿El 309? ¡La hostia! ¡Me he equivocado de piso! Yo vivo en el 409. Mi llave abrió tu puerta.
-Siéntate, querido -dijo ella.
-No, no...
Cogí las 4 cervezas que quedaban.
-¿Por qué te vas? -preguntó ella.
-Algunos hombres están locos -dije, yéndome hacia la puerta.
-¿Qué quieres decir?
-Quiero decir, que algunos hombres están enamorados de sus esposas.
Ella se rió:
-No te olvides de dónde estoy.
Cerré la puerta y subí un piso más. Abrí mi puerta..
No había nadie allí. Los muebles estaban viejos, todo desconectado, la alfombra prácticamente descolorida. El suelo lleno de latas de cerveza vacías. Estaba en el sitio correcto."
-¿El 309? ¡La hostia! ¡Me he equivocado de piso! Yo vivo en el 409. Mi llave abrió tu puerta.
-Siéntate, querido -dijo ella.
-No, no...
Cogí las 4 cervezas que quedaban.
-¿Por qué te vas? -preguntó ella.
-Algunos hombres están locos -dije, yéndome hacia la puerta.
-¿Qué quieres decir?
-Quiero decir, que algunos hombres están enamorados de sus esposas.
Ella se rió:
-No te olvides de dónde estoy.
Cerré la puerta y subí un piso más. Abrí mi puerta..
No había nadie allí. Los muebles estaban viejos, todo desconectado, la alfombra prácticamente descolorida. El suelo lleno de latas de cerveza vacías. Estaba en el sitio correcto."
miércoles, 20 de mayo de 2009
Firmin. Sam Savage
"A few days after saying he was going to do something, Shine put up a big handwritten sign in the front window.FREE BOOKS
ALL YOU CAN CARRY IN 5 MINUTES
So this was what he called doing something. Giving away all the books like this was an act of such generosity and bespoke such exquisite despair that I almost fell in love with him again. Free books, like after the revolution. I wished Jerry were there to see it. The sing had an immediate effect - it's amazing the way freebies can get people moving - and the next five days were chaos. After the Globe ran a story on it, so many people showed up for their five-minute raid on the bookstore that policemen on horseback had to be called in to control the crowd, which at one point stretched all the way down Cornhill and around the comer. They came outfitted with paper bags, knapsacks, cardboard boxes, even suitcases, and they loaded up. Some people got carried away and took things they really didn't want, and in the evening after closing time the street was strewn with cast-off books. Shine went out with a paper bag and picked them all up, and the ones that weren't too damaged he put back on the shelves, ready for the next day' s stampede, and the rest he threw away. It was exciting at first, and then it was sad. It was sad to walk around the shop at night, a place where I had spent my whole life, my home really, and see all those empty shelves. "
domingo, 10 de mayo de 2009
De qué hablamos cuando hablamos de amor. Raymond Carver
"EL SEÑOR CAFÉ Y EL SEÑOR ARREGLOSHe visto ciertas cosas. Fui a casa de mi madre a quedarme unas cuantas noches. Pero en cuanto llegué a lo alto de las escaleras, miré y la vi en el sofá besando a un hombre. Era verano. La puerta estaba abierta. La televisión, encendida. Esa es una de las cosas que he visto.
Mi madre tiene sesenta y cinco años. Es socia de un club de «solteros». Aun así, era duro. Me quedé con la mano en el pasamanos mirando cómo el hombre la besaba. Ella le besaba a su vez; y la televisión, funcionando.
Las cosas han mejorado. Pero en aquellos días, cuando a mi madre le dio por retozar, yo me encontraba en paro. Mis hijos estaban locos, mi mujer estaba loca. También ella se había puesto a retozar. El tipo que disfrutaba de ella era un ingeniero aeronáutico sin trabajo que había conocido en los AA(1). El también estaba loco.
Se llamaba Ross y tenía seis hijos. Cojeaba a causa de un tiro que le había dado su primera esposa.
No sé en qué pensábamos en aquella época.
La segunda esposa del tipo no le había durado gran cosa, pero fue la primera la que le pegó el tiro por no pasarle la pensión. A Ross ahora le deseo lo mejor. Ross. ¡Vaya nombre! Pero entonces era diferente. En aquellos días llegué a hablar de armas de fuego. Le decía a mi mujer: «Creo que voy a hacerme con una Smith and Wesson.» Pero nunca lo hice.
(1) AA: Alcohólicos Anónimos (N. del T.)"
domingo, 3 de mayo de 2009
Wilt. Tom Sharpe.
" -¿Es eso todo, hija mía? -murmuró, cuando al fin Eva agotó su repertorio.-Sí, padre -dijo Eva, quejumbrosamente.
-Gracias a Dios -dijo el reverendo St. John Froude fervientemente, y se preguntó qué hacer a continuación.
Si eran ciertas la mitad de las cosas que acababa de oír, estaba en presencia de una pecadora tan depravada que ante ella hasta el ex-archidiácono de Ongar resultaba un santo. Por otra parte, había incongruencias en los pecados que había confesado que le hacían vacilar a la hora de dar la absolución. Una confesión llena de falsedades no era indicio de verdadero arrepentimiento.
-Me ha dicho usted que está casada -dijo, dubitativo-, y que Henry es su marido legal.
-Sí -dijo Eva-. Pobre Henry.
Pobre tipo, sí, pensó el vicario, pero tenía demasiado tacto para decirlo en voz alta.
-¿Y le ha dejado usted?
-Sí.
-¿Por otro hombre?
Eva negó, con un gesto.
-Para darle una lección -dijo, con súbita belicosidad.
-¿Una lección? -dijo el vicario, intentando frenéticamente imaginar qué clase de lección había podido aprender el desdichado señor Wilt con la ausencia de su esposa-. ¿Dice usted una lección?
-Sí -dijo Eva-. Quería que supiese que no podría arreglárselas sin mí.
El reverendo St. John Froude bebió un trago, pensativo. Aun creyendo que fuese cierto sólo un cuarto de lo que había confesado, a su marido debía de resultarle verdaderamente delicioso arreglárselas sin ella."
jueves, 2 de abril de 2009
The catcher in the rye. J.D. Salinger.
"I wasn' t listening, though. I was thinking about something else - something crazy -. 'You know what l' d like to be?' I said. 'You know what I'd Iike to be? I mean if l had my goddam choice?''What? Stop swearing.'
'You know that song "If a body catch a body comin' through the rye"? I'd like-'
'It's "If a body meet a body coming through the rye"!' Old Phoebe said. 'It's a poem. By Robert Burns.'
'I know it's a poem by Robert Burns.'
She was right, though. It is 'If a body meet a body coming through tbe rye'. I didn't know it then, tbough.
'I thought it was "If a body catch a body",' I said. 'Anyway, I keep picturing all these little kids playing some game in this big field of rye and all. Thousands of little kids, and nobody's around - nobody big, I mean - except me. And I'm standing on the edge of some crazy cliff. What I have to do, I have to catch everybody if they start to go over the cliff - I mean if they're running and they don't look where they're going I have to come out from somewhere and catch them. That' s all l' d do all day. l' d just be the catcher in the rye and all. I know it's crazy, but that's the only thing I'd really like to be. I know it's crazy.'
Old Phoebe didn't say anything for a long time. Then, when she said something, all she said was, 'Daddy' s going to kill you.'
domingo, 29 de marzo de 2009
Bartleby, el escribiente. Herman Melville.
"En fin, mi primer negocio, el de gestor de traspasos de bienes inmuebles, buscador de títulos de propiedad y redactor de documentos oscuros de todo tipo, se vio incrementado considerablemente al aceptar la oficina del Secretario del Tribunal de la Equidad. Ahora sí que había mucho trabajo para los escribientes. No se trataba solo de exigirles más a los empleados que ya estaban conmigo, sino que debía conseguir ayuda adicional. En respuesta a mi anuncio, una mañana apareció un joven apacible ante las puertas de la oficina, que al ser verano estaban abiertas. Todavía puedo ver aquella figura, pálidamente pulcra, lastimosamente respetable, incorregiblemente desolada. ¡Ese era Bartleby!"domingo, 15 de febrero de 2009
Brooklyn Follies. Paul Auster.

"... Hace poco tiempo que he empezado una nueva vida, y estoy muy contento de la decisión que tomé de instalarme en Brooklyn. Después de tantos años viviendo en el extrarradio, creo que la ciudad me va bien, y ya he empezado a tomarle cariño a mi barrio, con su cambiante mezcla de blanco, marrón y negro, su intrincado coro de acentos extranjeros, sus niños y sus árboles, sus laboriosas familias de clase media, sus parejas de lesbianas, sus tiendas de comestibles coreanas, el santón hindú de bata blanca que me saluda con una inclinación siempre que nos cruzamos por la calle, sus enanos y lisiados, sus ancianos pensionistas que avanzan paso a paso por la acera, las campanas de sus iglesias y sus diez mil perros, la furtiva población de vagabundos sin hogar, carroñeros solitarios que deambulan por las calles empujando sus carritos de la compra, hurgando en la basura en busca de botellas."
martes, 13 de enero de 2009
La mancha humana. Philip Roth.

"Hacia la segunda mitad de su segundo semestre como profesor permanente, Coleman pronunció el par de palabras fatídicas que le harían cortar voluntariamente todos sus vínculos con la universidad, las dos palabras fatídicas entre los muchos millones que había pronunciado en sus años de enseñanza y administración en Athena, y la palabra que, tal como Coleman entendía las cosas, causó la muerte de su esposa. Catorce eran los alumnos de la clase, y Coleman había pasado lista al comienzo de las primeras lecciones, a fin de aprenderse sus nombres. Puesto que en la quinta semana del semestre aún había dos nombres a los que nadie respondía, a la sexta semana Coleman preguntó al inicio de la clase:
-¿Conoce alguien a estos alumnos? ¿Tienen existencia sólida o se han hecho negro humo?
Al cabo de unas horas se sorprendió al ser llamado por su sucesor, el nuevo decano de la facultad, para comunicarle la acusación de racismo efectuada contra él por uno de los dos alumnos que no asistían a clase, el cual resultó ser de raza negra y, pese a estar ausente, se había enterado enseguida de la expresión con la que el profesor había planteado públicamente el problema de su ausencia."
-¿Conoce alguien a estos alumnos? ¿Tienen existencia sólida o se han hecho negro humo?
Al cabo de unas horas se sorprendió al ser llamado por su sucesor, el nuevo decano de la facultad, para comunicarle la acusación de racismo efectuada contra él por uno de los dos alumnos que no asistían a clase, el cual resultó ser de raza negra y, pese a estar ausente, se había enterado enseguida de la expresión con la que el profesor había planteado públicamente el problema de su ausencia."
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